El Origen de las Droguerías y Boticas

Desde la más remota antigüedad, una de las principales ocupaciones y preocupaciones del ser humano, tan importante como el buscar comida, fue procurar alivio de las enfermedades que le aquejaban.

El origen de la Botica está en los llamados alquimistas, quienes a costa de su propia vida se dedicaron a la investigación de todo aquello que pudiera aliviar. La idea de la Botica llegó a América con Hernán Cortés cuando se vio en la necesidad de atención médica. Su padre decidió enviarle un equipo completo que sentó las bases de lo que se usaría en adelante, con el agregado de que se integraron las recetas prehispánicas basadas en plantas.

Durante el siglo XIX además de la venta de las medicinas, en las Boticas se manufacturaban los medicamentos. Estaban abiertas al público de 06:00 a.m a 10:00 p.m. Esta doble actividad, de preparación y de venta de medicamentos, se reflejaba en la estructura de las boticas u oficinas.

Éstas generalmente contaban con tres espacios: un obrador, una rebotica y la botica propiamente dicha. La Botica era el lugar donde se atendía a los clientes y ésta daba a la calle.

En la parte posterior, se encontraban la rebotica y el obrador, que era una especie de laboratorio donde se hallaban alambiques, prensas y otros aparatos para la elaboración de los medicamentos. En la rebotica se almacenaban los preparados, producto de las operaciones de extracciones, cocciones y pulverizaciones hechas según las prescripciones de la farmacopea.

A éstos se les daba el nombre de Preparaciones Oficinales y tomaban la forma de aceites, aguas, extractos, alcoholaturas, pastas, pomadas o polvos. Cuando llegaba un cliente a la botica, se mezclaban los productos, se preparaban los jarabes, se hacían las píldoras, se separaban los polvos en papeles, etc, según las especificaciones que hubiese dado el médico. A estas preparaciones se les daba el nombre de Medicamentos Magistrales.

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En las Boticas también se vendían medicamentos de patente, es decir medicamentos comerciales ya listos y envasados como los conocemos ahora.

Los productos vegetales, animales y minerales eran surtidos a las boticas por los mercados y las Droguerías. Éstas últimas se dedicaban exclusivamente a la venta de las materias primas o drogas simples.

La labor del boticario fue siempre esencial, particularmente para quienes no tenían las posibilidades económicas para acudir con un médico y que éste le recetara e inclusive le dosificara el medicamento que curaría sus males.

Lo paradójico del caso es que eran los boticarios quienes proveían de lo necesario a muchos de esos médicos de las clases pudientes en el país.

En la actualidad, de acuerdo a las legislaciones de salud, una botica es propiamente un establecimiento que se dedica a la comercialización de especialidades farmacéuticas, incluyendo aquellas que contengan estupefacientes y psicotrópicos o demás insumos para la salud.

Por otro lado, las Droguerías son el establecimiento que se dedica a la preparación y expendio de medicamentos magistrales y oficinales, además de la comercialización de materias primas, drogas simples y especialidades farmacéuticas.

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