Muchos entusiastas de la gastronomía opinan que la comida debe ser considerada entre las bellas artes, ya que involucra a una gran parte de nuestros sentidos como el gusto, el olfato y la vista y algunas personas agregarían el oído.
El aspecto visual de los alimentos es el primer paso para predecir la satisfacción que puede dar un alimento y se basa en el color, textura y consistencia. Respecto al tacto podemos mencionar la consistencia y hasta la temperatura y con referencia al gusto podemos decir que responde a los componentes químicos de los alimentos por las papilas gustativas localizadas principalmente en la lengua reconociendo los cuatro grupos de sabores; dulce, agrio, amargo y salado. Esta capacidad de reconocimiento de sabores está dado por factores como la genética, la fisiología y el estado de salud de las personas por ejemplo cuando una persona tiene gripe la pérdida del olfato y del gusto se ven disminuida.
Los saborizantes de origen natural pertenecen a diversas familias químicas: alcoholes, cetonas, aminas, ácidos, esteres, lactonasetc. Sorprendentemente se utilizan en porcentajes muy bajos, menos de 0.001% al preparar los alimentos
Por otro lado también hay ciertas sustancias que mejoran considerablemente el sabor de los alimentos ( potenciadores de sabores) como es el caso del Glutamato de sodio o la sal de mesa.
El Glutamato Monosódico estimula receptores específicos de la lengua produciendo un gusto esencial que se conoce con el nombre de umami que significa gusto sabroso en japonés. Estudios psicofísicos han evidenciado que el umami es un gusto independiente de los cuatro gustos esenciales, dulce, amargo, salado y agrio. Hoy se reconoce como el quinto gusto. Hace 100 años el Glutamato fue extraído del alga laminaria japónica por el profesor de química de la Universidad Imperial de Tokio Kikunae Ikeda. Además de producir el gusto umami, el Glutamato también estimula la secreción de saliva en la boca y potencia la secreción de jugos gástricos en el estómago
USOS:
Se emplea como sazonador para realzar el sabor de los alimentos preparados, haciéndolos más sabrosos. Puede aplicarse en caldos deshidratados, conservas como carnes, embutidos, pescados
sopas y salsas, comidas preparadas, salsas de tomate, botanas, salsa de soya, mayonesas, etc. También se emplea para mejorar el sabor del tabaco.
DOSIFICACION:
De 2 a 8 gramos por kilogramo, calculado basándose en el peso del alimento. En los siguientes alimentos envasados: caldo gallego, fabada, frijoles, paella y pozole solo pueden utilizarse hasta 0.5 g/kg.
TOXICIDAD:
No es tóxico y su uso en alimentos está autorizado por la Secretaría de Salud y por la F D A
(Food and Drug Administration).

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